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¿Por qué la psicología del dolor?


Hombre sentado en butaca mostrando dolor

La psicología del dolor se enmarca dentro de la psicología de la salud y se aplica en el ámbito clínico para ayudar a las personas a manejar y adaptarse a la experiencia del dolor crónico o persistente. Se utiliza, principalmente, el enfoque de la terapia cognitivo-conductual (TCC) uno de los enfoques más eficaces y con mayor evidencia científica.


La terapia cognitivo-conductual (TCC) para el dolor se centra en identificar y cambiar los pensamientos catastrofistas y las creencias limitantes relacionadas con el dolor. Ayuda a las personas a desarrollar estrategias de afrontamiento saludables, mejorar las habilidades de gestión emocional y promover conductas adaptativas.


Además de la TCC, existen otros enfoques terapéuticos utilizados en la psicología del dolor, como la terapia de aceptación y compromiso (ACT), las técnicas de mindfulness y relajación, la terapia de biofeedback y la terapia de exposición gradual.


Estas terapias se adaptan a las necesidades individuales de cada persona y buscan reducir el malestar emocional asociado al dolor, mejorar la calidad de vida y promover la funcionalidad en las actividades diarias. El objetivo no es eliminar completamente el dolor, sino ayudar a la persona a manejarlo de manera más efectiva y vivir una vida plena a pesar de él.


Es importante destacar que la psicología del dolor se complementa con el tratamiento farmacológico y la atención multidisciplinar en otras áreas de salud. Los psicólogos especializados en esta área trabajamos en colaboración con otros profesionales de la salud, como médicos, fisioterapeutas, nutricionistas y otros especialistas en la gestión del dolor, para ofrecer un enfoque integral y completo en el tratamiento del dolor crónico.


En la psicología del dolor encontramos diversos perfiles de pacientes, ya que el dolor crónico puede afectar a personas de todas las edades. Algunos de los perfiles comunes en psicología del dolor incluyen:


  1. Personas con dolor crónico. Son aquellas que experimentan dolor persistente en diferentes partes del cuerpo, como dolor de espalda, migrañas, fibromialgia u otras condiciones médicas que generan dolor constante. Estas personas pueden haber pasado por múltiples tratamientos médicos sin encontrar alivio completo.

  2. Personas con trastornos de salud específicos. Algunas personas que padecen enfermedades crónicas, como artritis, cáncer o enfermedades autoinmunes, pueden experimentar dolor como síntoma principal o secundario. Éstas pueden beneficiarse de la Psicología del Dolor para mejorar su calidad de vida y manejar el impacto emocional de la enfermedad.

  3. Personas con diversidad funcional. Personas que tienen disfunciones físicas, ya sea congénitas o adquiridas, pueden experimentar dolor crónico asociado con su diversidad. En estos casos, se entrena en el desarrollo de estrategias de afrontamiento y adaptación emocional.

  4. Pacientes en procesos de rehabilitación. Las personas que se están recuperando de lesiones o cirugías, y que experimentan dolor durante el proceso de rehabilitación, pueden beneficiarse de la psicología del dolor para manejar las emociones relacionadas con la recuperación y promover una mejor adhesión a las terapias físicas.

  5. Pacientes con comorbilidades psicológicas. Algunas personas que sufren de dolor crónico también pueden presentar comorbilidades psicológicas, como depresión, ansiedad, estrés postraumático u otros trastornos. La psicología del dolor aborda tanto el aspecto físico como el emocional, ayudando a manejar tanto el dolor como las condiciones psicológicas asociadas.


Cabe destacar que cada persona es única y requiere de una evaluación y tratamiento individualizado. Los psicólogos especializados en la psicología del dolor adaptamos el enfoque terapéutico a las necesidades específicas de cada persona, garantizando un apoyo integral en el manejo del dolor crónico.


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